Cómo lluvia de mayo habla de la lluvia, de la lluvia no vivida, de los días de sol añorando la lluvia perdida. Es un símil del esfuerzo que supone sacar una colección, de los tiempos necesarios, de las esperas, del ansia, y de por fin ver las prendas terminadas, y dejarse disfrutar.

El repiqueteo de la lluvia en la ventana, un cielo gris oscuro de fondo y el verde intenso de los árboles en primavera. Las gotas deslizándose suave por los critales, es frescor de una tarde de lluiva. Mis pies descalzos en la hierba llovida, en la arena llovida, mi cuerpo llovido mientras paseo en bicicleta. El olor a tierra mojada, a tierra llovida, el extraño silencio antes de la tormenta. El crepitar de la lluvia en las hojas, la danza incesante de los árboles mecidos por el viento y la lluvia. La mar llovida, la mar salpicada de eternas gotas de lluvia, el gris de la mar, el gris del cielo y mirar bajo el agua cómo van cayendo las gotas de lluvia

Lluéveme, lluéveme suave, al oído, lluéveme hasta el anochecer, hasta enloquecer. Lluéveme en susurros, sin rubor, a trompicones, lluéveme donde duela, donde me sorprenda. Lluvia tranquila, lluvia intensa, lluvia caliente, lluvia torcida, torrencial..Y me dejo mojar, me dejo llover y olvido

Fotografía: Renata Lasczak (Etanowski).

Mujeres: Aintzane y Nekane